Taxio Ardanaz
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VENCEREMOS, Centro de Arte Contemporáneo Huarte. Huarte 2012

VENCEREMOS

La obsesión humana por concebir y edificar toda clase de monumentos no cesa. Por el contrario, dicha compulsión o necesidad cultural parece ir en aumento. Las sociedades contemporáneas, al igual que las antiguas civilizaciones mantienen el deseo de conmemorar un suceso, honrar a una persona o expresar una ideología o sentimiento a través de su consecuente materialización. De esta manera, lo intangible y efímero encuentra un sustento que perdura y se transmite generación tras generación. El tiempo encapsulado, el tiempo hecho forma. Y precisamente eso, la forma, es una cuestión inherentemente estética y cultural.

¿Bajo qué formas y volúmenes se materializa en la actualidad aquello que nos parece importante desde el ámbito sociopolítico? ¿Cómo influye en ello el avance y consolidación del sistema capitalista, la especulación financiera de los mercados globales, el desarrollo tecnológico, la generación de conocimiento o la realidad virtual? ¿Cómo interviene y confluye en todo ello el pensamiento y arte contemporáneo?

Emplazado irremediablemente en aquello que seguimos entendiendo como dominio público, el monumento habla de todo ello y mucho más. Es, en sí mismo, una declaración (statement) en voz alta. Reparar en los monumentos desde la práctica artística no es cosa nueva. Esas construcciones tridimensionales y su inherente carga ideológica, estética y moral han sido objeto de estudio de numerosos creadores desde las vanguardias históricas del siglo XX hasta nuestros días. Pero como sabemos y como bien lo ha expresado Boris Groys: “La innovación no consiste en que aparezca algo que estaba escondido, sino en transmutar el valor de algo visto y conocido desde siempre”.

 

El trabajo de investigación a largo plazo y producción interdisciplinar -aun en proceso- que Taxio exhibe aquí es una estupenda muestra de ese acto de transmutación que señala el teórico alemán. La manera de abordar la historia y lenguaje plástico de un par de monumentos tan disímbolos aunque paradójicamente coetáneos (1938) encarna, sin duda, una apuesta por indagar y transformar valores culturales preestablecidos. Por un lado el grandilocuente y por muchos conocido monumento a la Revolución mexicana cuya peculiar historia no cabe ahora en este texto. Y, por otro lado, una modesta y poco difundida construcción elaborada por la XV Brigada Internacional del Ejercito Republicano en una apartada y agreste zona de la Sierra de Pándols en Cataluña.

La confrontación de ambos elementos conmemorativos y sus respectivas circunstancias histórico-culturales ha conducido a este artista elaborar un nutrido conjunto de piezas que se interconectan y dialogan entre sí. No hay, claro está, un afán narrativo ni una intención moralista, pedagógica o propagandística.

Aquello que vemos ante nosotros es un afortunado cuerpo de obra que desata múltiples estímulos al intelecto y a la posibilidad de generar conocimiento desde la investigación y creación artística. Las pinturas y esculturas aquí presentes se ubican en un inquietante intersticio entre un tratado metafísico, una  inasible celebración o acontecimiento político y un contundente goce estético por la forma, el color, la luz y demás elementos propios de lo natural y matérico. 

Así, lo ideológico y lo político en el sentido más árido o incorruptible del término, se interconectan con una visón contemporánea y artística, de una historia en apariencia definida, escrita. La indiscutible virtud de Taxio radica en poder apartarse de esa historia con mayúsculas y generar un discurso plástico que emana autonomía conceptual y estilística.

 

Por último, quisiera mencionar que estas obras van más allá del marco político que las intenta contener. Su misión no es, desde mi perspectiva, coadyuvar al entendimiento de los monumentos antes mencionados ni mucho menos generar reflexiones nostálgicas sobre las causas morales e intelectuales que los engendraron. Esas causas no han desparecido sino que están en un constante proceso de adaptación, de acoplamiento de regeneración ante una realidad que, en efecto y por fortuna, no es la misma que la de aquel momento supuestamente mejor… como cualquier tiempo pasado. No, el presente trabajo se sustenta en el ahora y en el cuestionamiento de nuestra condición contemporánea. Sólo hay que observarlo para percatarse de ello. Sólo así el título de la exposición tiene sentido y sólo así me parece adecuada y generosa la referencia a quienes dieron su vida por ambos anhelos y luchas sociales.

 

Victor Palacios